Paramilitarismo: una sombra que no se extingue

Bandas Criminales

 Julio 31 - 2017

Por Jorge Luis Galeano 

18 años después de la llegada de los paramilitares al Valle del Cauca, aún se habla de presencia de una nueva generación a la que varias organizaciones sociales, le atribuyen las amenazas, intimidaciones y asesinatos de defensores de derechos humanos y personas que, desde las comunidades, trabajan en la implementación del acuerdo de paz con las Farc. 

La desmovilización de los Bloques Calima y Pacífico en 2005, no desarticuló por completo las estructuras paramilitares, pues surgieron otros grupos que se expandieron por todo el departamento. Según el informe ´Panorama posacuerdo con las AUC´ del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el Valle del Cauca se detectó la presencia de grupos posmodesmovilización como Los Urabeños, Los Rastrojos, La Empresa, Águilas Negras, entre otros, a los cuales se les atribuye narcotráfico, extorsión, amenazas a líderes sociales y prestación ilegal de servicios de seguridad y otras actividades ilícitas.

Con el paso del tiempo, algunos de esos grupos han desaparecido o se han unido a otros se ya sea por acción de las autoridades o por guerras entre ellos. Hoy en día, se habla de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia como el grupo autor de las amenazas e intimidaciones en el Valle del Cauca. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz –Indepaz- dicho grupo estaría involucrado en los asesinatos de Emilsen Manyoma y José Javier Rodallega, sucedidos en enero de este año en Buenaventura.

De igual manera, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denuncia que el 26 de julio pasado, las Autodefensas Gaitanistas amenazaron a Eison Valencia Sinisterra, líder comunitario de Buenaventura. Por otra parte, muchos de los panfletos que circulan en el departamento y que anuncian atentados en contra de defensores de derechos humanos, son firmados por dicho grupo armado ilegal

Ameanzas a defensores de DDHH

Pese a la esperanza que trajo la desmovilización de los bloques Calima y Pacífico, las intimidaciones y atentados contra líderes sociales no cesa. Las estructuras armadas que hoy operan en el departamento, aún no son reconocidas por el Gobierno como paramilitarismo, pero organizaciones sociales como la Red de Derechos Humanos del Suroccidente Francisco Isaías Cifuentes, creen que sí lo son por lo que las llaman ´nuevo paramilitarismo´. Le puede interesar: Neoparamilitarismo ¿paramilitares o bacrim?

 

Pero más allá de una posición o de otra, las amenazas, los atentados y los asesinatos existen, convirtiéndose en una gran preocupación para comunidades, sobre todo rurales, que han puesto sus esperanzas en el acuerdo de paz, como una forma de superar definitivamente el conflicto armado colombiano.

Infografía: Alexandra Serrano Llegada AUC 1

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