Por Jorge Luis Galeano
Una larga barba canosa, anteojos, sonrisa que descubre una dentadura incompleta y un absoluto convencimiento de que su vocación son los animales: ese es Orlando Machado, una persona que en medio de iguanas, tortugas, palomas, gallos, patos y perros, ha consolidado su proyecto de vida, materializado en el Parque de las Iguanas, ubicado en el barrio Uribe Uribe de Cali.
Este hombre, experto en metalmecánica, cree firmemente que los animales pueden ser un factor de reconciliación social, sobre todo en un sector de la ciudad que sufrió y aún sufre por graves problemas de inseguridad. Con esa idea creó el Parque que es refugio de animales silvestres como las iguanas, y hoy, según dice él, también sirve como alternativa de recreación sana para las familias.
Orlando le ha dedicado 24 años de su vida y gran parte de sus ahorros al mantenimiento de un lugar, cuyas primeras residentes llegaron tras una conversación en un almuerzo. Una vez las 2 primeras iguanas se posaron en los árboles, una avalancha de animales conformó la que es hoy la razón de vivir para este hombre que tras convivir, conocer y entender a reptiles, aves y canes se declara un ermitaño en la ciudad, seducido más por la bondad de la fauna que por la maldad que a veces los seres humanos muestran con sus semejantes.
Su vida transcurre entre las mallas del parque alimentando, cuidando y hablando a sus compañeros de vida, a los que muchos ha rescatado del maltrato y descuido las personas.
Orlando Machado, un hombre solitario, pero convencido de que su papel en la vida es de hacer de su barrio, un lugar mejor para vivir.
Montaje: Isabel Paz y Jorge Galeano







